La incorporación de datos censales al desarrollo de sistemas de inteligencia artificial por parte de los Estados suele discutirse bajo la categoría de la privacidad individual. Este artículo argumenta que ese encuadre resulta insuficiente.
uando un espacio comercial o un evento masivo organiza condiciones en las que la escasez se encuentra con una oportunidad limitada y una multitud urgente, el desorden que resulta no es una sorpresa: es una consecuencia predecible.
No se trata de romantizar la vejez pobre ni de convertir la necesidad en virtud. Se trata de entender que la dignidad en la vejez no se gana con el esfuerzo individual: es un derecho que una sociedad decide garantizar o no.
El Salvador es, en este sentido, un caso que merece una reflexión particular. Somos un país pequeño, densamente poblado, con uno de los niveles de desigualdad más persistentes de la región, y con una historia de violencia que ha dejado heridas profundas en el tejido social.
La intensificación de la competencia geoeconómica entre Estados Unidos y China en América Latina plantea la pregunta de si los Estados de la región disponen de instrumentos jurídicos, institucionales y tecnológicos para proteger sectores estratégicos.
Hay una escena que se repite con frecuencia en debates públicos, reuniones de trabajo y conversaciones cotidianas: alguien cita una cifra y, de inmediato, el resto de la sala asiente.
Hay una pregunta que recorre la sociología política desde hace un siglo y que en El Salvador contemporáneo adquiere una urgencia particular: ¿por qué amplios sectores de la población aceptan, justifican o incluso defienden con entusiasmo decisiones políticas que pueden afectar negativamente sus prop
El presente artículo desarrolla un planteamiento teórico-metodológico orientado al diseño de un sistema de monitoreo sociopolítico capaz de identificar y anticipar tendencias de comportamiento social y político en contextos estructuralmente polarizados, con especial atención al caso salvadoreño.